Convoy Nuestra América parte de Yucatán rumbo a Cuba con 26 toneladas de ayuda
Entre inspecciones, renuncias y retrasos en la carga, activistas lograron partir hacia Cuba en una misión que busca apoyar a la isla ante sus actuales dificultades.
Resumen y análisis automáticos realizados con Inteligencia Artificial
Tiempo de lectura:
—
¿Fue útil este resumen?
Este resumen y su análisis fueron generados con apoyo de Inteligencia
Artificial.
Aunque buscamos ofrecer claridad y precisión, pueden existir errores, omisiones
o
interpretaciones inexactas. Úsalo como guía rápida y consulta
la
nota completa para obtener el contexto completo.
Desarrollado por SACS
IA
El puerto de Yucalpetén fue el lugar elegido por la agrupación Global Sumud Flotilla para que de ahí partiera una embarcación cargada con ayuda humanitaria con destino a Cuba, esto debido a la situación que atraviesa la isla como consecuencia de las restricciones de Estados Unidos.
La Global Sumud Flotilla es una agrupación internacional dedicada a la defensa de los derechos internacionales y de la dignidad humana.
Foto: Alejandra Vargas.
Para esta misión humanitaria en Cuba, se formó el Convoy Nuestra América y, en Yucatán, se eligió al barco Maguro como el encargado de llevar la ayuda hasta la isla.
¿Cuáles eran los planes iniciales del convoy Nuestra América?
Originalmente, el barco iba a cargar los víveres el 19 de marzo a partir del mediodía para zarpar a las 17:00 horas, con la intención de llegar a Cuba el sábado 21, día en que embarcaciones de otros países también arribarían con ayuda, mostrando su respaldo al país caribeño.
En total se reunieron 26 toneladas de ayuda, entre:
Víveres
Medicamentos
Bicicletas
76 paneles solares
Foto: Alejandra Vargas.
En la embarcación viajarían activistas de la agrupación, la tripulación del barco y reporteros nacionales e internacionales que documentarían la travesía en altamar.
Thiago Ávila, activista y organizador del convoy, señaló la buena respuesta de Yucatán y de México; además, indicó que también habían recibido donaciones del gobierno y de diversas agrupaciones.
¿Qué retos enfrentó el convoy Nuestra América para salir de Yucatán?
Durante la tarde-noche del 19 de marzo, personal de la Capitanía de Puerto realizó una inspección de rutina y detectó que el barco no contaba con los permisos ni trámites necesarios; además, el capitán del barco renunció. “No pueden salir”, dijeron.
A esto se sumaba que el camión con los paneles solares aún no llegaba y otro más, con víveres, también presentaba retraso.
El panorama se tornaba gris y, aun con todo en contra, los activistas, en especial Thiago, se mantuvieron tranquilos, serenos y positivos en que todo se resolvería. Seguían acomodando los víveres mientras cantaban y gritaban: ¡Cuba libre! ¡Cuba libre!
Foto: Alejandra Vargas.
Ya nos dijeron lo que necesitamos y estamos viendo la manera de resolverlo. Es muy importante que salgamos porque la gente en Cuba nos espera, necesitan esta ayuda.
Thiago Ávila - Activista
Para ese momento ya pasaban las 9 de la noche y, a pesar de los contratiempos, seguían firmes en que saldrían esa misma noche.
Los reporteros, tanto los que abordarían el barco como los que nos quedábamos, permanecíamos ahí, de pie, cansados, pero atentos a todo lo que ocurría. Estábamos ahí desde las 11:00 de la mañana.
¡La esperanza no muere para Cuba!
A las 11 de la noche, por fin dieron información: no saldrían hasta el día siguiente en el transcurso de la mañana, pues había trámites que solucionar y víveres por acomodar. En ese momento, todos nos fuimos a descansar.
Para el viernes 20, la jornada comenzó temprano. A las 7:00 ya estábamos todos listos para saber qué pasaría. Thiago explicó que, con ayuda de la Capitanía de Puerto y de la Marina, pudieron completar los trámites y tener todo lo necesario para partir; ya solo faltaban los sellos de migración y algunos detalles técnicos.
Foto: Alejandra Vargas.
¿Cómo logró zarpar finalmente rumbo a Cuba?
A las 11:00 de la mañana, todos comenzaron a subir a la embarcación. Los colegas que venían de la CDMX y de otros países comenzaron a despedirse; llegaron las fotos de recuerdo y el intercambio de números.
Para ellos, la travesía apenas comenzaba: tres días en altamar, a merced del clima y del mar. Algunos se quedarían en la isla para documentar la situación.
Por fin, a la 1:00 en punto de la tarde, el Maguro comenzó a despegarse del muelle. Minutos antes, Thiago nos confirmaba que el buque Papaloapan de la Marina los escoltaría hasta llegar al límite con aguas cubanas; ahí, las autoridades de la isla los esperarían para continuar el trayecto.
Foto: Alejandra Vargas.
Los activistas a bordo comenzaron a gritar: ¡Cuba sí, bloqueo no! Y ese fue el grito de esperanza que impulsaba a un barco que, aunque viejo, llevaba en su interior la solidaridad para un pueblo que resiste y el apoyo de una nación que no ha dejado de tender la mano a quien lo necesita.