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En los últimos años, las obras del Tren Maya han permitido realizar importantes hallazgos arqueológicos, pero no todo se trata de construcciones, piezas o esculturas. En Tulum, Quintana Roo, arqueólogos descubrieron un meliponario prehispánico que abre una ventana a la vida cotidiana de los antiguos mayas.
El lugar muestra cómo la crianza de abejas y la producción de miel formaban parte de sus actividades diarias, pero también revela que varias de estas prácticas sobrevivieron al paso del tiempo y todavía se conservan en comunidades de la región.
Foto: Marisela Salazar Carrillo
El hallazgo de un meliponario nos ayuda a conocer cómo las familias mayas organizaban sus solares y aprovechaban los recursos de su entorno. Investigar y preservar estas evidencias es una responsabilidad pública que nos permite comprender mejor su historia y reconocer la vigencia de los saberes que las comunidades mantienen hasta hoy.
Claudia Curiel de Icaza - Secretaria de Cultura del Gobierno de México
Hallan un meliponario prehispánico
El meliponario prehispánico fue descubierto en 2022 durante los trabajos de salvamento arqueológico realizados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en el Tramo 5 del Tren Maya.
La estructura fue localizada cerca del Parque Natural Aktun Chen, en Tulum y fue excavado por la arqueóloga Marisela Salazar Carrillo. Mide 19.5 metros de largo, 3.9 metros de ancho y 1.20 metros de alto.
Foto: Marisela Salazar
Los arqueólogos creen que podría pertenecer al periodo Posclásico Tardío, entre 1200 y 1521 d.C., aunque todavía faltan estudios para conocer con mayor precisión su antigüedad.
Junto a los muros aparecieron 40 discos de piedra caliza y coral, de entre 10 y 20 centímetros de diámetro, además de restos de ollas y jarrones que pudieron utilizarse para guardar miel.
Así criaban abejas y producían miel los antiguos mayas
El lugar era conocido como ná’ajil kab, que significa “casa de la abeja”. Su forma alargada permitía acomodar en filas los jobones, troncos secos y huecos donde se criaban las abejas meliponas y se producía la miel.
Los discos encontrados son una pista importante, pues se cree que servían como tapas para los jobones. Aunque con el paso del tiempo fueron sustituidos por otros materiales, todavía hay comunidades donde se usan piedras para esta tarea.
Foto: Cortesía
Luis Ernesto Narváez Mac, arqueólogo del Centro INAH Quintana Roo, explicó que se trata de una práctica con raíces muy antiguas: “En algunas comunidades se siguen utilizando las piedras, aunque en menor medida. La mayoría de los meliponarios mantienen la tradición desde hace 2 mil años, con cambios mínimos”.
El meliponario revela cómo era la vida cotidiana de los mayas
El meliponario no estaba solo. A menos de 100 metros también se encontraron albarradas, cimientos, espacios que pudieron servir como viviendas o lugares para almacenar productos, así como un adoratorio. En la zona hay además un cenote y una caverna.
Todas estas piezas ayudan a reconstruir el solar maya, un espacio donde las familias no se dedicaban a una sola actividad.
Foto: Yucatán Turismo
“Esto, en conjunto, forma el solar maya. En la época prehispánica, como hoy, los mayas no solo producían o cultivaban una cosa. En la zona más distante y cercana a las albarradas criaban a las abejas, y en otros espacios sembraban maíz o frijol, almacenaban estos productos o propiamente los habitaban”, explicó Narváez Mac.
El trabajo no terminó con la excavación, ya que los especialistas tomaron muestras de tierra para conocer cómo era el ambiente que permitió la crianza de la Melipona beecheii. También estudian las piezas de cerámica y otros objetos encontrados en el sitio.
Foto: Ernesto Narváez Mac
Uno de los análisis más interesantes se hará sobre los discos de piedra. Debido a su porosidad, podrían conservar restos de materiales usados hace siglos. La principal hipótesis es que todavía guarden rastros de cera de abeja.
Si los estudios encuentran este biomarcador, los investigadores tendrían una evidencia más para confirmar que los discos fueron utilizados como tapas de los jobones prehispánicos. También se prevé estudiar meliponarios actuales para compararlos con el descubierto en Tulum y conocer cuánto ha cambiado esta práctica a través de los siglos.