Las lluvias convierten enorme bache de Cerritos de Mulchechén en una “piscina” en Kanasín
Las lluvias dejaron completamente inundado un enorme bache en Kanasín, dificultando la circulación y convirtiendo la vialidad en una especie de piscina improvisada.
¿Bache o piscina? Así quedó la calle. Foto: Irving Gil.
Resumen y análisis automáticos realizados con Inteligencia Artificial
Tiempo de lectura:
—
¿Fue útil este resumen?
Este resumen y su análisis fueron generados con apoyo de Inteligencia
Artificial.
Aunque buscamos ofrecer claridad y precisión, pueden existir errores, omisiones
o
interpretaciones inexactas. Úsalo como guía rápida y consulta
la
nota completa para obtener el contexto completo.
Desarrollado por SACS
IA
Si alguien pensó que en Kanasín habían inaugurado una nueva piscina pública, tendrá que llevarse una decepción: lo que parece un enorme estanque no es otra cosa que un gigantesco bache que terminó convertido en un charco tras las lluvias.
Las precipitaciones registradas en los últimos días provocaron que el agua cubriera por completo el hoyanco, haciendo prácticamente imposible conocer a simple vista qué tan profundo se encuentra.
La escena no deja de llamar la atención, pues el tamaño del bache y la cantidad de agua acumulada hacen que la calle parezca más una zona de recreación que una vialidad.
El agua terminó por cubrir prácticamente toda la superficie del enorme hoyanco, dejando una “piscina” improvisada en plena calle 75i con 66 de la colonia Pedregales de Mulchechén, mejor conocida como “Cerritos”.
El problema es que debajo del agua se encuentra el bache, por lo que los automovilistas que no conozcan la zona podrían caer en él y sufrir daños en sus vehículos.
Foto: Irving Gil.
Entre charco y charco, los conductores tienen que hacer maniobras para tratar de encontrar el mejor camino y evitar que la suspensión del automóvil pague los platos rotos.
Porque en Kanasín puede llover bastante, pero una cosa es cruzar un charco y otra muy distinta es meterse de lleno a un bache que ya parece alberca.
El principal riesgo es que el agua impide calcular la profundidad del bache.
Un automóvil puede parecer que atraviesa simplemente un charco, cuando en realidad podría estar entrando en un hoyanco de considerable tamaño.
Los repartidores de comida, vehículos como autos y camionetas no pueden pasar porque tienen miedo de quedarse varados.
Pablo Silveira - Vecino
Además de los posibles daños mecánicos, las maniobras repentinas para esquivar el bache pueden representar un riesgo para otros conductores y peatones.
Por ello, quienes circulen por esta zona deberán hacerlo con extrema precaución, especialmente mientras permanezca el agua acumulada.
¿Cuándo dejará de ser una “piscina”?
Aunque el agua pueda desaparecer conforme avance el drenaje natural o disminuyan las lluvias, el bache seguirá ahí.
El problema no acaba ahí porque es un foco de infección; en las noches las ranas no dejan de croar y ni hablar de los moscos.
Pablo - Vecino.
La precipitación únicamente hizo más evidente el problema y, de paso, convirtió el hoyanco en una especie de piscina temporal.
Mientras llega una solución, los automovilistas tendrán que mantener los ojos bien abiertos y no dejarse engañar por el agua. Porque en Kanasín ya quedó demostrado que, cuando llueve, un bache puede pasar de problema vial a atractivo acuático en cuestión de minutos.