Clausuran granja porcícola en Chocholá por impedir inspección de PROFEPA en Yucatán
El complejo alberga más de 12 mil cerdos y había sido denunciado por pobladores por presunta contaminación del agua y del aire en ese municipio de la Entidad.
Personal del establecimiento se negaron a permitir la inspección. Foto: IRVIN GIL
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La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) clausuró una granja porcícola ubicada a menos de dos kilómetros del poblado de Chocholá, en Yucatán, luego de que los responsables del establecimiento se negaran a permitir una inspección por parte de autoridades federales.
Pobladores informaron en un comunicado que se trata de la granja porcícola Gary, un complejo agroindustrial que alberga más de 12 mil cerdos y que durante años ha sido señalado por habitantes del municipio por presuntos impactos ambientales que afectarían la calidad del aire y del agua en la zona.
¿Por qué fue clausurada la granja porcícola en Chocholá?
La intervención de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente ocurrió tras sospechas de que el establecimiento podría estar generando contaminación ambiental, particularmente en el acuífero y en la calidad del aire del municipio.
De acuerdo con información difundida por la comunidad organizada, los responsables de la granja rechazaron la inspección federal, lo que derivó en la colocación de sellos de clausura por parte de la autoridad ambiental.
Indicaron que las autoridades buscaban verificar si las operaciones del complejo cumplían con las normas ambientales vigentes y determinar si existían afectaciones al entorno.
¿Qué denuncian los habitantes de Chocholá?
En los últimos meses, habitantes de Chocholá realizaron análisis de laboratorio al agua subterránea de la zona, cuyos resultados detectaron altas concentraciones de bacterias coliformes.
Estos microorganismos suelen estar asociados con contaminación fecal y pueden provocar diversas enfermedades.
Según los resultados presentados por la comunidad, parte de esta contaminación podría tener origen porcino, lo que ha incrementado la preocupación entre los pobladores por posibles afectaciones al acuífero que abastece de agua a la región.
Ante estos hallazgos, los habitantes solicitaron la intervención de diversas autoridades ambientales para investigar el caso y determinar responsabilidades.
Entre las instituciones señaladas se encuentran la Secretaría de Desarrollo Sustentable de Yucatán (SDS), la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) y el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC).
Los pobladores pidieron que se realicen controles ambientales más estrictos y que, en caso de comprobarse afectaciones al medio ambiente, se obligue a la granja a detener la contaminación o incluso cerrar operaciones.
A su vez, ciudadanos recordaron el caso recuerda lo ocurrido con la granja porcícola San Gerardo, ubicada en la comunidad de Santa María Chi, en el municipio de Mérida, la cual fue clausurada anteriormente tras denuncias similares por presuntos impactos ambientales.
También destacaron que la clausura de la granja Gary representa un nuevo capítulo en el conflicto ambiental que se vive en la región, donde comunidades han intensificado la vigilancia ciudadana sobre los posibles efectos de la industria porcícola en el acuífero de la península de Yucatán.
Mientras tanto, los habitantes de Chocholá esperan que las autoridades determinen si el establecimiento podrá continuar operando o si deberá cerrar de manera definitiva.