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En el Centro Histórico de Mérida existe un espacio subterráneo que durante años permaneció fuera de la vista pública y que recientemente fue recorrido por integrantes del Grupo Espeleológico Ajau. Se trata de una cripta localizada bajo las instalaciones del Centro Cultural del Mayab, en una estructura de época colonial atribuida al siglo XVI.
El reconocimiento realizado el 15 de agosto y permitió documentar galerías abovedadas, arcos de medio punto, oquedades en los muros y evidencias de humedad, aunque hasta ahora no existe una conclusión definitiva sobre el uso original de este espacio.
¿Qué encontraron debajo del Centro Cultural del Mayab?
El recorrido fue realizado por siete integrantes del Grupo Espeleológico Ajau, entre ellos el maestro en ciencias Carlos Augusto Evia Cervantes, quien explicó que se trató de una primera visita física de reconocimiento al sitio.
Aunque el arqueólogo Sergio Grosjean ya había explorado anteriormente una cripta relacionada con el antiguo conjunto de las monjas concepcionistas y realizado un registro de ella, Evia Cervantes señaló que él no había tenido la oportunidad de conocer directamente el espacio.
En realidad es como una investigación accesoria la que hicimos. Esta cripta está relacionada con un viejo mito entre los yucatecos especialmente los meridianos, que se dice que de la de la iglesia de monjas había una un conducto, un túnel, por decirlo así, hacia la catedral.
Carlos Evia Cervantes - Maestro en Ciencias Antropológicas
De acuerdo con el registro publicado por el grupo en esta primeva visita al sitio, el espacio está compuesto por galerías abovedadas de cañón corrido y arcos de medio punto, construidas con mampostería de piedra caliza y recubiertas con mortero y restos de aplanado.
Foto: Grupo Espeleológico Ajau
Durante la exploración también se identificaron al menos nueve oquedades rectangulares abiertas en los muros y distribuidas de manera regular a diferentes alturas. Estas cavidades tienen separaciones aproximadamente constantes entre sí, pero su función todavía no ha sido determinada.
Además, el grupo documentó fragmentos de carbón incrustados en la mezcla constructiva. De acuerdo con la publicación del Grupo Espeleológico Ajau, esta técnica tiene un origen maya y fue adoptada por constructores españoles, atribuyéndosele una función relacionada con el control de la humedad en las construcciones.
Una de las principales interrogantes después de esta primera exploración es determinar para qué fue construido y utilizado el espacio subterráneo. Carlos Evia Cervantes explicó que una de las hipótesis planteadas anteriormente por el arqueólogo Sergio Grosjean relaciona las oquedades de los muros con posibles osarios.
Las cavidades, de aproximadamente 30 por 30 centímetros, podrían haber sido utilizadas para colocar restos óseos de integrantes del clero o de religiosas, aunque esta posibilidad todavía debe ser estudiada y no constituye una conclusión definitiva sobre el sitio.
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Por una parte muestran eh actividades que al parecer eran como unos osarios, unos huecos cuadrados, cavidades cuadradas como de 30 por 30 y al parecer pues ahí la hipótesis que manejó el arqueólogo Grosjean es que ahí se ponían los huesos de pues de algunos clérigos, de algunas quizás las monjas distinguidas.
Carlos Evia Cervantes -
Al mismo tiempo, las condiciones observadas durante el recorrido apuntan hacia otra posibilidad: que el espacio haya tenido relación con el almacenamiento de agua.
El espeleólogo explicó que en una de las partes más profundas se observaron formaciones sedimentarias similares a las que pueden encontrarse en cuevas y cenotes de Yucatán. Estas evidencias llevaron al equipo a considerar que pudo existir acumulación de agua durante un periodo prolongado.
El Grupo Espeleológico Ajau también señala que las huellas de humedad permiten considerar que el inmueble subterráneo pudo haber funcionado como aljibe.
Foto: Grupo Espeleológico Ajau
Sin embargo, existe una interrogante que todavía no ha sido resuelta: actualmente el espacio se encuentra bajo techo, por lo que no está claro de qué manera habría llegado el agua hasta ese punto si efectivamente hubiera tenido esa función.
En este caso al parecer hicieron una cavidad pues casi vertical un poco más este para utilizarlo quizás como aprovisionamiento de agua, se nos parece que pudo haber sido un aljibe, pero también esto actualmente está bajo techo, entonces la pregunta es cómo llegaba el agua hasta ahí.
Carlos Evia Cervantes -
Evia Cervantes indicó que también llamó su atención que la parte más profunda presenta un suelo irregular, con una sección plana y otra de características distintas, en lugar de contar con una superficie uniforme o escalones claramente definidos.
¿Qué se sabe hasta ahora y qué falta por investigar?
El recorrido del Grupo Espeleológico Ajau representa, de acuerdo con Carlos Evia Cervantes, un primer contacto físico con este espacio para documentar sus características y reunir elementos que permitan estudiarlo posteriormente.
Durante la visita se realizó un registro fotográfico y se tomaron notas de campo, además de obtener información para elaborar un plano tridimensional del lugar, material que, según explicó el espeleólogo, todavía no será publicado.
Foto: Grupo Espeleológico Ajau
Por ahora, no existe una determinación definitiva sobre el uso original de la estructura, pero las características observadas permiten considerar distintas hipótesis, entre ellas su posible utilización como cripta, osario o aljibe, pero será necesario analizar los datos obtenidos antes de establecer una conclusión.
Además del espacio localizado bajo el Centro Cultural del Mayab, Evia Cervantes mencionó otros subterráneos artificiales que ha estudiado en el Centro Histórico, entre ellos uno ubicado bajo la antigua Casa de los Ladrillos, actualmente conocida como Plaza Diamante, y otro bajo el sitio cercano al estudio fotográfico Espinosa.