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CDMX

Marcos, el peluquero sin hogar que corta el cabello gratis afuera del Hospital General de la CDMX

Es una persona que llegó a la capital mexicana hace unos días tratando de componer los pasos de su vida y, aunque no tiene pacientes dentro del hospital que visitamos en CDMX, considera que su presencia es necesaria para apoyar a quienes lo necesitan.


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Marcos está a las afueras del Hospital General en la colonia Doctores de la CDMX, corta el poco cabello que le queda a un hombre que está sentado en un banco azul a un lado de la salida del metro, junto a muchas otras personas, quienes literalmente viven ahí.

Marcos es nuevo en el lugar; apenas llegó el 30 de diciembre al hospital y unos días antes, el 23, pisó la capital mexicana procedente de Puebla para trabajar con un panadero que supuestamente le daría también hospedaje y quien nunca llegó a la cita en la terminal Tapo.

Marcos esperó pacientemente y 7 días después, con hambre y sin dinero, alguien le dijo: “Ve al hospital porque ahí hay comida”. 

Apenas llegué el 30 de diciembre a las 10 de la noche y estaba la fila larga de comida y en solo un rato tenía un montón de tortas conmigo

Marcos - Peluquero voluntario

¿Por qué llegó Marcos al Hospital General de la CDMX?

Tenía hambre; recuerda que le pidió comida a Dios y asegura que su petición fue escuchada, porque además esa noche tenía a su lado toda la comida y bebida que por casi 7 días no tuvo a su arribo a la CDMX, incluyendo jugos y “lechitas” para beber.

POSTA CDMX platicó con él mientras cortaba el cabello a un hombre a quien minutos después vimos con un enorme aparato de fijación ortopédica en la pierna derecha, producto de una fractura que tuvo hace semanas y que, por su condición vulnerable, espera en la acera del hospital que sus lesiones evolucionen.

Marcos, peluquero voluntario en CDMX. Foto: Iván Macías

Marcos, peluquero voluntario en CDMX. Foto: Iván Macías

Marcos vio que ese hombre se “trasquiló” con unas tijeras. A pesar de que no tenía el equipo suficiente para cortar el cabello como su padre le había enseñado en su natal Poza Rica, le hizo frente a la necesidad y fue así como empezó a practicar lo que hasta ese día no había hecho de manera formal, ser peluquero, como era el sueño de su papá.

Él quería que tuviera una peluquería, pero yo no. Aunque sí me enseñó

Marcos - Peluquero voluntario

Entre cortes de la tijera y ayudado con un viejo peine negro, trataba de “emparejar” el cabello a quien estaba sentado. Nos dijo que por muchos años tuvo una vida rodeada de excesos que lo mantenían ausente de su realidad.

El abuso que tuvo de las drogas y el alcohol hizo que por años se alejara de su familia.

Marcos, peluquero voluntario en CDMX. Foto: Iván Macías

Marcos, peluquero voluntario en CDMX. Foto: Iván Macías

Su padre y madre murieron hace tiempo y se fueron sin que Marcos les ofreciera disculpas por todas las cosas que hacen que él se considere un “mal hijo”; ahí comenzó a llorar por el sentimiento que le provoca ese recuerdo.

Todo lo que no le hice caso a mis papás me llegó con el karma. Me tocó pagarlo llorando todos los diciembres; se siente feo

Marcos - Peluquero voluntario

Tiene 15 días “limpio”, sin recaídas en alcohol o drogas, se siente bien a pesar de que no tiene dinero, casa o más de un cambio de ropa y lucha por seguir así.

Él no tiene pacientes dentro del hospital, no cuida a algún enfermo como muchos que lo hacen en ese lugar, pero él mismo se considera el “enfermo” que necesita ayudar a los demás para ir sanando de esas heridas que sus decisiones en la vida le provocaron.

Zona de Hospital General donde se encuentra Marcos, peluquero voluntario. Foto: Iván Macías

Zona de Hospital General donde se encuentra Marcos, peluquero voluntario. Foto: Iván Macías

¿Qué hace Marcos afuera del Hospital General de la CDMX?

Como pasa en muchos hospitales, la saturación de pacientes y la falta de instalaciones en lugares alejados de la CDMX hacen que los familiares prácticamente “vivan” a las afueras del nosocomio donde son atendidos, porque no pueden ir y regresar a cada rato.

Es fácil observar a las personas con enormes bolsas de plástico, en las que acumulan lo que se pueda para aguantar el frío, el calor y dormir ahí.

Los familiares, a ciertas horas del día, “relevan” a otros que esperan informes de los suyos que están dentro. Esa es la comunidad a la que llegó Marcos, quien en tan solo unos días ya conoce a la mayoría de ellos y sus historias, las dificultades que enfrentan y se acompañan en los momentos difíciles.

A falta de capa protectora para recolectar el cabello cortado, Marcos retira y sacude un saco con etiquetas de “Pierre Cardin” que utiliza para evitar que el cabello caiga.

Marcos, peluquero voluntario. Foto: Iván Macías

Marcos, peluquero voluntario. Foto: Iván Macías

Entre sonrisas llenas de ironía, presume la marca de esa prenda que les regalaron y que él aprovecha para decir que a veces las marcas, la moda y los lujos no sirven de nada.

A Marcos aparentemente lo dejaron solo sus familiares y no los culpa, porque su vida errante lo llevó de un lado a otro y hasta a los Estados Unidos, donde por unos años vivió.

A su regreso intentó retomar la relación con ellos, pero no fue posible.

Me volví irresponsable por sobre todas las cosas y es hoy que me está cayendo el veinte

Marcos - Peluquero voluntario

El hermano del peluquero voluntario de 55 años de edad es un mayor en retiro de la Fuerza Aérea Mexicana a quien hace mucho no ve.

Sus 3 hijos no saben de él, aunque antes de irse de México pudo hablar con ellos, pedirles perdón por su comportamiento, y también recuerda que se separó de su esposa hace muchos años, por lo que, a pesar de extrañarlos, trata de sobrellevar su soledad.

Yo también necesito platicar con alguien; por mucho tiempo pensé que la soledad me la Pérez Prado, pero no es así

Marcos - Peluquero voluntario

¿Quién cuida y atiende a los que viven afuera del Hospital General de la CDMX?

Quienes esperan noticias de sus pacientes afuera del hospital se cuidan entre sí, vigilan sus pertenencias y hasta comparten sus alimentos.

Son una familia unida por la desgracia, que se acompaña en el día a día, que escucha sus historias, aunque se repita a cada rato. Son personas que además viven en un mundo donde los escenarios son adversos.

Los pacientes que llegan al Hospital General no son aquellos de fácil curación y muchas veces la estancia prolongada no es lo más difícil a enfrentar, ya que, si no son recibidos ahí, comienza un penoso peregrinar por otros hospitales.

Tratan de pasar el tiempo sin sentirlo, que las horas pasen volando y así también los días, para irse de ahí con su paciente recuperado.

Marco, peluquero voluntario. Foto: Iván Macías

Marco, peluquero voluntario. Foto: Iván Macías

Pero eso no siempre ocurre de esa manera y personas como Marcos, que llegan en busca de compañía, se convierten en un soporte perfecto para esa realidad que parece que no ven los cientos de automovilistas que a diario pasan por la calle.

Quizá la próxima vez que pases por la acera junto a la entrada del metro y a un lado de la reja del Hospital General en CDMX, puedas reconocer a quienes platicaron con nosotros y los saludes, un “buenos días” que llene su alicaído corazón de bondad, de esa humanidad que escasea en la vorágine capitalina que a veces vuelve invisibles a personas como Marcos y quienes como él deambulan a las afueras de un hospital.




 



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