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Cada 19 de septiembre, la Ciudad de México y otros estados del país realizan simulacros para recordar los sismos de 1985 y 2017. Sin embargo, cuando la alerta sísmica se activa fuera de ese contexto, las reacciones pueden ser muy diferentes. ¿Por qué la población no responde igual en un ejercicio que en un evento real?
Expertos explican que los simulacros son un entrenamiento planificado, mientras que un sismo real es un evento inesperado que activa la respuesta de estrés agudo. La diferencia está en la carga emocional, el miedo y la adrenalina que genera un temblor real no se comparan con lo que ocurre en un ejercicio.
Si te llega a tu celular un mensaje que dice “ ESTO ES UN SIMULACRO”, ¡no te alarmes! El alertamiento por telefonía celular formará parte del #SegundoSimulacroNacional2025 este 19 de septiembre.
Durante un movimiento telúrico, el organismo libera adrenalina y cortisol, hormonas del estrés que desencadenan tensión muscular, palpitaciones, sudoración y, en muchos casos, pánico.
Esa respuesta, conocida como “lucha o huida”, puede llevar a que las personas actúen de manera impulsiva y no siempre tomen las mejores decisiones, “Cuando no es un simulacro sales serio porque sabes que es de verdad y te puedes morir, además te dejas influir por el miedo de la gente”, compartió Ulises Hernández, habitante de la CDMX.
En los ejercicios programados, aunque algunas personas sienten nerviosismo, el nivel de estrés es mucho menor. Muchos incluso lo viven con ligereza, pues saben que no están en peligro real. “Porque en un simulacro no siento el riesgo, como ya sé que es un ejercicio premeditado, pues lo tomo con más calma”, relató Armando Martínez.
Aun así, los simulacros, como el programado para el próximo 19 de septiembre, cumplen una función clave, ayudan a practicar, asignar responsabilidades en familia o trabajo, y evaluar rutas de evacuación y tiempos de respuesta.
“La verdad, yo no hago los simulacros, me parecen innecesarios […] Pero cuando si lo tengo que hacer, pues no es lo mismo, porque sabes que no es algo real, no te va a pasar nada”, opinó Carla Baeza.
La activación de la Alerta Sísmica opera mediante un proceso automático que considera la distancia e intensidad. Conoce cómo funciona el sistema de Alerta Sísmica en la Ciudad de México #C5CorazónDeLaCDMX#Sismopic.twitter.com/GvqiUJRC7N
— Dr. Salvador Guerrero Chiprés (@guerrerochipres) September 8, 2025
El sonido de la alerta, como la que ahora llega a los celulares, se ha convertido en un detonante emocional. No es la alerta en sí, sino lo que evoca: la memoria de sismos anteriores y sus consecuencias. Por eso, incluso en un simulacro, algunas personas presentan ansiedad o angustia al escucharla.
La diferencia entre un simulacro y un sismo real está en la preparación previa, pues si no existe entrenamiento, las decisiones tomadas bajo presión pueden ser erróneas.
En contraste, los expertos aseguran que los simulacros permiten entrenar la mente y el cuerpo para reaccionar con mayor calma y rapidez cuando la situación lo requiere.
¿Qué hay de la salud mental durante un sismo?
La Organización Mundial de la Salud advierte que los desastres naturales no solo dejan daños materiales, también afectan la salud mental, la ansiedad, depresión y estrés postraumático son algunos de los efectos que pueden presentarse tras vivir un evento sísmico.
Por eso, especialistas recomiendan ver los simulacros como “sonidos de vida”, una oportunidad para practicar medidas que salvan vidas y, al mismo tiempo, disminuir la carga emocional asociada a los sismos.