Llueven críticas a Marina de Tavira por su look en los Golden Globes
Las redes sociales no perdonaron a la actriz Marina de Tavira luego de asistir con Diego Luna a la entrega del Golden Globe

La alfombra roja es un escenario donde el brillo convive con la lupa. Cada paso, cada costura y cada gesto parecen destinados a un veredicto inmediato.
Así ocurrió con Marina de Tavira, quien acudió a los Golden Globes acompañando a su pareja, Diego Luna, con un look que desató una conversación tan intensa como polarizada. No fue una noche de silencios: en redes sociales, columnas y tertulias digitales, el vestido y el peinado se convirtieron en tema de debate.
Las redes no perdonaron a Marina de Tavira
Hubo quienes señalaron una supuesta falta de audacia; otros hablaron de una elección “demasiado simple” para una gala acostumbrada al exceso. La crítica, veloz y a ratos punzante, se apoyó en comparaciones y expectativas heredadas: la alfombra roja como pasarela de riesgo, el glamour como mandato, la celebridad como lienzo disponible.
Análisis de la crítica y defensa en redes sociales
En ese ruido, el atuendo dejó de ser tela y se volvió símbolo. Sin embargo, la discusión también reveló una grieta más profunda. ¿Desde cuándo la moda debe responder a una narrativa única? ¿Quién define la audacia y con qué parámetros?
Las voces a favor de Marina de Tavira
- “Elegancia no es sinónimo de estridencia.”
- “Coherencia con su trayectoria artística.”
- “La moda también puede ser una pausa.”
La actriz, conocida por la contención y la profundidad de sus personajes, eligió una estética que dialoga con su trayectoria: elegante, discreta, consciente. Para algunos, una provocación silenciosa; para otros, una oportunidad perdida.
Lo cierto es que el episodio volvió a poner sobre la mesa la manera en que se juzga a las mujeres en eventos de alto perfil. La crítica a la ropa suele deslizarse, casi sin notarlo, hacia el cuerpo y la edad; del comentario “de estilo” al dictamen personal hay apenas un clic.
En contraste, también emergieron voces que defendieron la libertad de elección y celebraron la coherencia entre imagen pública y decisión estética.
En México, donde la conversación cultural se nutre de contrastes, el caso resonó con especial fuerza. No solo por el nombre propio, sino por lo que representa: la tensión entre tradición y ruptura, entre el espectáculo y la identidad. Al final, el vestido cumplió una función inesperada: obligarnos a mirar más allá del dobladillo.
Lo que dijeron las críticas
- “Faltó riesgo para una gala de alto impacto.”
- “Un look correcto, pero sin sorpresa.”
- “La alfombra roja pide más audacia.”
Según los expertos en moda, la reina de la alfombra roja fue Selena Gomez, vestida por Chanel, exuberando elegancia.
Por su parte, hizo match con su pareja Benny Blanco, quien utilizó un traje monocromático con detalles plateados, mientras que Gomez con un estilo flapper de los 20 un vestido negro con un escote de plumas blancas que se lleva el protagonismo del look.
La actriz estadounidense acompañó un peinado con gel y con un maquillaje minimalista coronado con un red lip con joyería mínima.






