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Carolina Hernández: No fue solo Pedro Sola, la reacción de Paty Chapoy que abrió el debate sobre el maltrato animal

Los comentarios de Pedro Sola sobre los perros desataron críticas y reabrieron el debate sobre la normalización del maltrato animal en televisión.


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Hola, ¿qué tal? Yo soy Carolina Hernández y este es un Sin Esdrújulas diferente, porque primero quiero que veas esto. ¡Vos van a cortar las cuerdas bocadas! ¡Ay, no, no! ¡Qué lo dijo, eh! ¡Qué corte! ¡Así como las cerimisarias! ¡Ya! ¡Lloró! ¡Con ganas de aventar un torre de carne envenenada! ¡Ay, lo dijo! ¡Eso! ¡Dán a ver, se les va a dar un balazo a los dueños! Y por supuesto que para mí Pedro Sola es inexcusable.

Lo que dice no lo justifica ni su edad, ni que son otros tiempos, porque la crueldad con la que se expresa estaba mal hoy y hace 50 años.Pero yo te quiero hablar de la señora que está al lado de él y de sus carcajadas, porque ella representa la normalización cultural del maldito y la violencia contra los animales.

Envenenarlos, mutilarlos, asesinarlos no puede ser visto como exageraciones cómicas, como un chistorete generacional. No son simples manifestaciones de fastidio de un viejito estúpido, porque lo que dijo Pedro Sola lo dijo esperando una risa y lo obtuvo.Y la risa de Paty Chapoy no es un detalle menor, es la reacción que transforma una expresión violenta en entretenimiento.

Su carcajada le indica al público que no debe tomarse en serio lo que está diciendo el otro impresentable, porque pues es una barbaridad, sí, pero una barbaridad muy simpática. Pedro pronuncia la violencia, pero la mesa que le acompaña la vuelve un chiste y la televisión lo reproduce.El lenguaje no es inocente y puede que realmente Pedro Sola no vaya a salir a envenenar perros o quién sabe. Pero acá el señalamiento es otro.

El señalamiento es que durante décadas hemos aprendido a normalizar, a hablar del sufrimiento animal como si fuera una cosa mínima.Y sí, ya sé que ya se disculpó, pero no sabe por qué se está disculpando. Porque fue hace cuatro años cuando hizo la referencia de cortarle las cuerdas vocales a los perros que ladran mucho.

O sea, lo suyo no es una ocurrencia en un programa en vivo, es una forma de pensar.Y lo más desolador es que en este país hay muchas personas que piensan como él. México ocupa el primer lugar en América Latina en maltrato y abandono animal.

Y por supuesto que es perfectamente si los perros deben de entrar a los centros comerciales, a las tiendas o a los restaurantes.De hecho, yo estoy convencida de que no hay nada que les interese menos a los perros que andan en un centro comercial.

Me parece abusivo y ridículo. Pero lo que no podemos hacer es convertir una discusión de convivencia en una invitación al exterminio.Pedro, te lo digo a ti y a todos los que piensan como tú. No tienes que amar a los perros, no te tienen que parecer tiernos unos perros en una carriola. No tienes que aceptarlos en los restaurantes.

Lo único que se te exige es comprender que tu incomodidad no te da el derecho de invitar públicamente a matar.

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