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Carolina Hernández: ¿Por qué siempre apoyamos al más débil? La explicación del underdog effect

El underdog effect explica por qué solemos apoyar a quien parece tener menos posibilidades de ganar, incluso cuando deja de ser el desvalido.


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No te preocupes, no te juzgo, en tiempos del mundial, eso es algo muy común. Si te descubres queriendo apoya a la selección con menos posibilidades que sepas que no, para nada estas sola.

Mi amiga Laura Reyna y yo tenemos todo un procedimiento estructurado sobre a quién debemos apoyar cuando no esté jugando México. “Ningún país colonizador (adiós Inglaterra) y si ambos solo colonizados, checamos el PIB”.

Y aunque sería muy fácil apropiarnos de la idea, hay una palabra en inglés que lo explica underdog effect. Es esa extraña costumbre humana de apoyar al que parece tener menos posibilidades de ganar.

Al equipo chico. Al boxeador desconocido. Al estudiante por quien nadie apuesta. Al negocio pequeño frente al gigante. A David contra Goliat.

Y no es necesariamente porque creamos que vaya a ganar, es porque necesitamos creer que todavía puede pasar. Quizá por eso Rocky sigue emocionando casi cincuenta años después 
Porque todos sabemos que Apollo Creed es mejor.
Es más fuerte.
Más rápido.
Más preparado.
Pero Rocky representa otra cosa.
La posibilidad.

El underdog effect nace porque nuestro cerebro detesta las historias cerradas. Cuando todo parece decidido, deja de haber tensión. En cambio, cuando alguien desafía un destino que parece escrito, aparece una emoción poderosa: la esperanza.

No admiramos la ventaja.
Admiramos la resistencia.

Tal vez por eso tantas campañas políticas intentan presentarse como rebeldes incluso cuando ya gobiernan, pero ahorita no estamos hablando de eso. Pero es que eso sucede porque entendieron algo. Nos enamoramos más del que pelea cuesta arriba que del que ya está en la cima.

Pero ahí también está el riesgo.

A veces seguimos apoyando al "underdog" mucho después de que dejó de serlo.
Y entonces dejamos de mirar el poder que ya tiene para seguir viendo la historia que nos contó al principio.

Quizá el underdog effect no habla de ellos. Habla de nosotros.

De esa parte que todavía quiere creer que el esfuerzo puede derrotar a la fuerza, que ama las historias de desvalidos…
Y, pensándolo bien, qué bueno que exista.

El problema empieza cuando la realidad cambia... y nosotros seguimos aplaudiendo al mismo desvalido que hace mucho dejó de serlo.

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