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Inteligencia artificial aplicada a recursos humanos
Recientemente, The Wall Street Journal publicó un análisis sobre cómo cambiará el trabajo en los próximos veinte años, destacando la aceleración del trabajo remoto y el impacto creciente de la IA en actividades antes reservadas a perfiles junior.
Hablar de nuevas tecnologías siempre resulta complejo y polarizante. Sucedió con el ferrocarril, con el telégrafo, con las computadoras y, desde luego, está sucediendo con la inteligencia artificial. Son conversaciones que suelen dividir a tirios y troyanos: por un lado, están los detractores de toda nueva tecnología; por el otro, los seguidores incondicionales de la misma. Generalmente, ambos bandos tienden a exagerar. En el caso de la inteligencia artificial, hay quienes sostienen que el cambio no será tan profundo ni tan disruptivo; otros afirmamos que sí lo será y que, de hecho, ya está ocurriendo.
No culpo a los escépticos. Les ha tocado ver tecnologías que naufragaron, como la televisión en 3D, la realidad virtual doméstica o la tecnología blockchain fuera del ámbito de las criptomonedas. Quizá el ejemplo más claro de una tecnología que se ofreció como transformadora y no lo fue sea el metaverso, al que Facebook apostó de manera decidida y hoy ha quedado en segundo plano. Sin embargo, también existen tecnologías que en su momento fueron duramente criticadas y hoy han revolucionado nuestra forma de vivir. El caso más evidente es Internet, visto durante años como un juguete académico. Algo similar ocurrió con el correo electrónico, que parecía apenas una curiosidad técnica frente al fax o el teléfono tradicional.
La inteligencia artificial ya está modificando la realidad laboral. Recientemente, The Wall Street Journal publicó un análisis sobre cómo cambiará el trabajo en los próximos veinte años, destacando la aceleración del trabajo remoto, la convivencia generacional, la redefinición de los mandos medios y el impacto creciente de la IA en actividades antes reservadas a perfiles junior o procesos analíticos complejos. Se describe una transformación gradual pero profunda, en la que el trabajo será menos predecible, más medido por resultados y cada vez más mediado por sistemas inteligentes.
Un eje central de este análisis es el papel de los datos en la gestión. La IA permitirá medir con una precisión inédita aquello que antes dependía de encuestas o intuiciones: no solo desempeño, sino también bienestar, colaboración e interacciones entre equipos. Esta capacidad de observación en tiempo casi real transformará la forma en que se toman decisiones laborales. El cambio no es únicamente tecnológico, sino cultural: pasamos de administrar personas a partir de supuestos generales a hacerlo a partir de evidencia continua, con todas las implicaciones y riesgos que ello conlleva.
De aquí surge la necesidad de entender la IA aplicada a Recursos Humanos. Pero conviene aclarar algo: la inteligencia artificial no impactará primero a las personas, sino al diseño mismo de las organizaciones. Su efecto inicial no es emocional, sino estructural. La IA comienza por tensionar roles, procesos y jerarquías diseñados para un viejo mundo industrial y predecible. Al automatizar tareas y acelerar decisiones, obliga a replantear qué hace cada puesto, cómo se supervisa el trabajo y bajo qué criterios se mide el desempeño.
Es aquí donde Recursos Humanos asume un rol crítico. Vale la pena dejar de ver a la IA como una promesa futurista y entenderla como el estándar operativo hacia 2026 para las empresas que buscan agilidad. Así, es posible comprender cómo la IA ya impacta el ciclo de vida del empleado: desde los Applicant Tracking Systems hasta entrevistas por video con análisis automatizado; desde plataformas de aprendizaje adaptativo hasta soluciones de People Analytics y modelos predictivos de retención, sin olvidar las herramientas que reducen la carga operativa del área de Recursos Humanos.
Podríamos seguir enumerando herramientas, aunque correríamos el riesgo de que este texto se vuelva rápidamente obsoleto. La tecnología avanza más rápido que cualquier listado. Lo verdaderamente relevante es entender el cambio organizacional que ya está ocurriendo. Todo lo demás es secundario si no somos capaces de rediseñar la forma en que organizamos el trabajo y la manera en que los líderes ejercen su liderazgo en esta nueva era tecnológica.




