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QAnon, conspiranoia, y el caso Epstein

Hace poco salió a la luz una entrevista de Jeffrey Epstein que causó polémica por sus respuestas y por el entrevistador.


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Dentro de los más de 3 millones de documentos filtrados por el Departamento de Justicia de Estados Unidos sobre el caso de Jeffrey Epstein, salió a la luz una entrevista inédita del pedófilo.

Rápidamente, se viralizaron algunos fragmentos, particularmente uno en el que una voz le cuestiona a Epstein: “¿Crees que eres el mismísimo diablo?”.

El depredador sexual pausa, y luego responde con una sonrisa: “No, pero tengo un buen espejo”. De sólo ver ese fragmento, podría creerse de forma errónea que el entrevistador es una voz crítica. La realidad es muy distinta. 

Quien coordinó y realizó la entrevista fue Steve Bannon, un propagandista de ultraderecha que fue muy cercano a Trump. Analizar la relación entre Bannon y Epstein es crucial para comprender por qué, a pesar de las revelaciones del caso, ambos bandos políticos e ideológicos parecen sedados. 

¿Quién es Steve Bannon?

Steve Bannon actualmente tiene un podcast llamado “War Room” que transmite en Youtube. Hace 10 años, su panorama profesional era muy distinto. Bannon fue uno de los fieles de Trump, desempeñándose como director general de su campaña de 2016.

Luego, en el primer mandato del republicano, se convirtió en uno de los principales asesores del presidente. En 2017 hubo una ruptura. Bannon salió del equipo de Trump sin dar claridad de la situación. 

Es una de esas figuras que se oponen a las vacunas, pero también se consolidó como uno de los principales promotores de la teoría del “Deep State” o “Estado Profundo”.

Esta teoría estableció (sin evidencia contundente en ese momento) que el mundo está dominado por una élite pedofílica que realiza rituales satánicos con niños y bebés.

Con la revelación de los archivos de Epstein, que incluyen denuncias de tortura, tráfico de bebés y hasta canibalismo, podría pensarse que Bannon finalmente podría ser redimido. ¿Qué no tuvo razón todo este tiempo? Parcialmente, y no por las razones que podríamos pensar. 

Bannon no estaba interesado en exponer al “Estado Profundo”. Todo lo contrario. Los documentos en posesión del gobierno estadounidense muestran que, en realidad, él estaba conspirando con Epstein para limpiar su imagen.

Tenían comunicación constante, con “Bannon” apareciendo casi 3 mil veces en el portal del Departamento de Justicia. La evidencia más clara es el archivo con código “EFTA01620912”.

Ahí se observa un intercambio de mensajes entre Bannon y Epstein en 2019. Bannon escribió: “Primero necesitamos contrarrestar las mentiras; luego destruir la narrativa pedofílica/de traficante; después reconstruir tu imagen de filántropo”.

El exasesor de Trump hasta habla de un posible documental en Netflix, interés que ya había revelado en distintos medios de comunicación. El control narrativo que buscaba Bannon va mucho más allá. A mi criterio, incluso su podcast conspirativo fue una estrategia para proteger a la red de abusadores pedófilos. Lo veo de dos formas: 

Primero, con la teoría del “Estado Profundo” que va de la mano con la teoría “Qanon”. Ambas plantean a una élite que abusa de bebés, pero el gran distintivo de “Qanon” es que establece que la persona que salvará al planeta de esta élite es Donald Trump.

Estrategias de manipulación: la teoría del Estado Profundo, Qanon y la batalla cultural

La ironía es desbordante. Los seguidores de “Qanon” ven a Trump como un mesías, y a pesar de no tener evidencia alguna respaldándola, la teoría creció.

Un ejemplo es como el 6 de enero de 2021, cuando miles de violentos insurreccionistas buscaron entrar al capitolio estadounidense para colgar al entonces vicepresidente Mike Pence y evitar la ratificación de Biden como presidente electo; uno de los símbolos presentes entre la muchedumbre era una “Q”.

Los fanáticos trumpistas ondeaban banderas haciendo referencia a esta teoría, convencidos de que había un complot de las élites pedofílicas contra “su salvador”, ignorando que aquel falso mesías, en realidad, era parte de esa misma red. 

Qanon”, paradójicamente, le es increíblemente útil a esas mismas élites a las que dizque busca desmantelar. Lo estamos viendo ahora. Lxs seguidores más leales de Trump se niegan a ver la realidad.

No importa cuántos testimonios hayan salido en su contra. Para ellxs es impensable considerar que el violador y criminal convicto, haya participado en las atrocidades de Epstein. Llevan 10 años siendo programadxs para negar la evidencia, así que ese sector, fuertemente armado, no se va a revelar. 

Por otro lado, la teoría “Qanon” sirvió para que la izquierda, las personas liberales y todo aquel anti-Trump, se autocensurara. Llevamos una década tachando de desquiciados a lxs conservadores radicales que tanto hablaban de una élite que abusa de bebés de las formas más retorcidas. 

Desde esta trinchera, una y otra vez establecimos que eran ideas completamente infundadas. Ahora que salen testimonios de actividades atroces, demasiada gente de este lado ideológico se niega a creer y difundir la gravedad y perversión del caso. Lo entiendo, no quieren caer en los discursos antes exclusivos del lado “conspiranoico”. 

Considero que hay elementos para pensar que la difusión de las teorías del “Estado profundo” y “Qanon” fue una estrategia. ¿Qué mejor que tener a gente como Steve Bannon hablando de las élites malvadas, para que, una vez que la evidencia saliera a la luz (cuestión de tiempo), tuvieran a ambos bandos políticos adormecidos?

Antes de que estas teorías ganaran tracción saltando a otras plataformas, fueron inicialmente difundidas en 4chan y Reddit, sitios web de foros poco regulados. 

Los nuevos documentos revelados muestran una denuncia recopilada sobre un usuario de Reddit llamado “maxwellhill” que se señaló de presuntamente pertenecer a Ghislaine Maxwell, pareja y principal aliada de Epstein

El archivo con código “EFTA00165122” narra que ese perfil fungía como un influyente moderador de foros, sospechosamente registró inactividad durante el fallecimiento de la madre de Maxwell y dejó de ser usado tras la detención de la depredadora sexual. La relación entre Epstein y 4chan ya ha quedado expuesta. 

Distintos archivos (por ejemplo EFTA00421077, EFTA00923646 y EFTA02175440) exponen correos que constatan las reuniones entre Christopher Poole, fundador de 4chan y el pedófilo. ¿Nos tenemos que convencer de que todo esto son meras coincidencias?

Otro elemento crucial en la campaña para mantenernos sedadxs fue la “batalla cultural”, término que engloba a todos aquellos debates superficiales, pero que se nos plantean como grandes problemáticas que enfrentamos. Algunas temáticas centrales de la “batalla cultural” son los derechos LGBTIQ++ y de las mujeres, así como el antirracismo

Seguramente has escuchado algún debate sobre si las mujeres transgénero deben ir o no a los baños públicos de mujeres. Ese es un tema que lxs promotores de la “batalla cultural” han colocado al centro. 

El objetivo es distraernos, mantenernos enfrentados entre nosotrxs. Las élites que controlan en gran medida los medios de comunicación le apuestan a que permanezcamos peleando, para no voltear a verles a ellxs como la raíz de tantos de nuestros problemas. 

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En México, Ricardo Salinas Pliego es uno de los más notorios propagandistas detrás de “la batalla cultural”.

Este viernes 6 comenzó a circular un video en el que, en la convención conservadora “CPAC”, el español Javier Negre, director del medio de desinformación “La Derecha Diario”, confirma que, en efecto, él fue invitado por Salinas Pliego para crear este proyecto digital. 

Negre afirmó que el multimillonario le pidió venir a nuestro país para, y cito: “dar la batalla cultural contra los zurdos”. Otra “coincidencia”: Salinas Pliego es el empresario mexicano que ha salido más manchado con la revelación de los nuevos documentos del caso Epstein

Aparece mencionado 101 veces. En los archivos se documenta que fue invitado a un evento con el depredador sexual, y además, se expone una inversión de más de 36 millones de pesos en su televisora. 

La realidad a veces supera a las teorías. Las élites buscan mantenernos ignorando la perversión de la que son capaces. “La batalla cultural” sólo es una más de sus estrategias para dividirnos en identidades políticas y así evitar que luchemos juntxs para defender nuestros verdaderos intereses. 

Que limitemos nuestro análisis a un tema de “derecha” o “izquierda” es lo que buscan que hagamos. Ahora que sabemos que Noam Chomsky, enaltecido como uno de los grandes ideólogos de izquierda, también era uno de los cercanos de Epstein, debería quedarnos claro: es un tema del 1% (probablemente menos) contra el resto de nosotrxs. 

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