Lo mejor de la información de México y el mundo
Facebook POSTAX POSTAInstagram POSTAYoutube POSTATikTok POSTA
CDMX

¿Qué hacemos con los odiadores?

Quien no tiene acceso a ti, no tiene poder sobre ti. En tiempos donde todo empuja a reaccionar, elegir no hacerlo es un acto de soberanía.


Publicado el

Copiar Liga
Síguenos en Google Discover - POSTA MX

Por:

Hola, ¿qué tal?, yo soy Carolina Hernández y este es Sin Esdrújulas, tu micro mini pódcast en el que escribo cosas que luego leo y luego tú me ves leer y puedes odiarme o no.

¿Qué hacemos con los odiadores?

Primero, ¿qué buscan los odiantes en redes?

Por lo general no buscan diálogo. Buscan atención, control emocional y validación tribal, o sea, que otras personas se sumen a su ataque. Si obtiene cualquiera de esas tres, ya ganó.

Yo, por eso, generalmente ignoro y bloqueo, porque esa combinación es letal.

No les damos atención y les quitamos la posibilidad de tener audiencia.

Para el cerebro del odiador, esto equivale a no existir. Y eso es intolerable para alguien que ataca desde la carencia.

Te puede interesar....

La convención teatral

No hay réplica, no hay aplauso, no hay tribu. Solo el vacío.

Por lo general, su respuesta es: “No me contestó, pero me bloqueó porque le dolió”… pero tú ya estás comiendo galletas con café. Da igual.

Y es que responderle a esas personas, aunque sea una respuesta contundente y brillante, le da la atención que llegó buscando. Y aunque tú “ganes” el argumento, pierdes la guerra emocional.

Es como discutir con alguien que grita desde un coche en movimiento. Y claro, a veces vale la pena lanzar una frase seca, mínima, muy puntual, pero no para el odiador, sino para quienes miran.

Te puede interesar....

El punto incómodo

Una corrección precisa y el retiro inmediato.

Sin ironía, sin adjetivos, sin explicaciónDecir lo necesario y salir. Porque el límite no se negocia, se ejerce.

Porque si respondes con contundencia buscando “ponerlo en su lugar”, no estás poniendo un límite: estás jugando su juego. Porque el límite real no es verbal. El límite es retirar el acceso a ti.

Y quien no tiene acceso a ti, no tiene poder sobre ti. En tiempos donde todo empuja a reaccionar, elegir no hacerlo es un acto de soberanía.

No todo merece respuesta. No todas las personas merecen nuestro tiempo.

No toda provocación merece presencia.

A veces, la forma más clara de ganar, es no decir nada y cerrar la puerta. O bloquear.

Porque nuestra energía es finita, y hay quienes no merecen ni un segundo de ella.

Te puede interesar....

El sentido común

Síguenos en Google News
Noticias Relacionadas