¿Cuánta Presas de Tamaulipas cayó en Tamaulipas en 2025 y cuál es la realidad actual?
A pesar de un 2025 con lluvias constantes y una recuperación histórica tras la crisis de 2024, 13 municipios de Tamaulipas permanecen en alerta máxima por disponibilidad de agua.

El estado de Tamaulipas ha transitado por un ciclo hídrico de contrastes extremos en los últimos dos años.
Tras superar la crisis más aguda de las últimas décadas en el primer semestre de 2024, el 2025 se consolidó como un periodo de estabilización gracias a un régimen de lluvias que permitió mantener niveles de almacenamiento saludables en la mayoría de sus embalses.
Sin embargo, la abundancia no ha sido equitativa para todo el territorio. Mientras que el Sistema Lagunario del sur y las presas del centro muestran excedentes, la zona fronteriza y el altiplano enfrentan una realidad distinta.
¿Cuál fue el registro pluvial de 2025 en Tamaulipas?
De acuerdo con los registros oficiales de la CONAGUA, el acumulado de precipitación durante el año pasado fue clave para alejar el fantasma del desabasto total que paralizó a la zona sur y central del estado hace apenas 20 meses.
El comportamiento de las lluvias durante 2025 fue fundamental para consolidar la recuperación de las presas, alcanzando un acumulado anual de 878.2 milímetros.
El año comenzó con una marcada escasez durante febrero, cuando apenas se registraron 3.2 milímetros, pero la situación cambió drásticamente con la llegada de la temporada de huracanes. Junio marcó el primer notable repunte con 165.7 milímetros, seguido de un trimestre constante entre julio y agosto que promedió los 93 milímetros.
No obstante, el mes crítico para la recuperación fue septiembre, que se coronó como el más lluvioso del año con un impresionante registro de 204.5 milímetros de precipitación. Hacia el cierre del año, la intensidad pluvial comenzó a descender de manera gradual.
Octubre mantuvo una inercia positiva con 134.6 milímetros, pero para noviembre y diciembre las cifras cayeron significativamente a 32.5 y 18.7 milímetros, respectivamente.
Estos datos de CONAGUA confirman que, si bien el estado recibió agua suficiente para mantener los niveles de las presas principales por encima del 60%, la dependencia de los picos de lluvia en el tercer trimestre del año sigue siendo un factor determinante para la seguridad hídrica estatal.
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¿Cuál es el contraste con la crisis hídrica de 2024?
Para valorar el estado actual de los embalses, es indispensable recordar el escenario catastrófico que se vivía antes de las lluvias de junio de 2024. Previo al impacto de la tormenta tropical "Alberto", Tamaulipas enfrentaba niveles de almacenamiento críticos que ponían en riesgo el suministro básico.
La presa Vicente Guerrero, el corazón hidráulico de Ciudad Victoria, agonizaba con apenas un 7.5% de su capacidad, mientras que el Sistema Lagunario del sur del estado llegaba a un nivel inédito del 1%, provocando problemas de intrusión salina que inutilizaron el agua potable en miles de hogares.
La llegada de aquel fenómeno meteorológico representó un punto de inflexión histórico, permitiendo que en pocos días las cuencas recibieran el volumen de agua que no habían captado en casi siete años de sequía.
Aquella recuperación fue el cimiento que permitió que el 2025 no fuera un año de supervivencia, sino de estabilización. Sin embargo, la memoria de esos niveles críticos sirve hoy como una advertencia sobre la fragilidad del sistema y la necesidad de una infraestructura que no dependa exclusivamente de eventos climáticos extraordinarios.
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¿Qué municipios o regiones están en alerta por escasez de agua?
A pesar de la recuperación de los niveles globales en las presas del centro y sur, la sequía no ha dado tregua a 13 municipios que hoy inician el 2026 en Semáforo Rojo del agua.
La falta de lluvias en las cuencas altas de los ríos Bravo y San Juan ha dejado a la frontera en una situación de vulnerabilidad extrema.
Municipios como Nuevo Laredo, Reynosa, Matamoros y Río Bravo dependen de niveles críticos en presas internacionales como la Falcón, que apenas alcanza un 13% de su capacidad, evidenciando que la crisis hídrica aún no termina para todos los tamaulipecos.
A esta lista de municipios en alerta se suman Ciudad Victoria y localidades como Tula y San Nicolás, donde el acceso al recurso sigue siendo limitado. El semáforo rojo implica restricciones obligatorias en el uso público urbano y una vigilancia estrecha sobre las concesiones de riego agrícola.
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