Yucatán

Maíz nativo en Peto: ciencia y saber maya se unen para mejorar la producción

En Peto, 17 productores trabajan con cuatro variedades de maíz nativo para mejorar sus cosechas y contar con más grano para el autoconsumo.

La siembra de variedades nativas como el Ts’íit bakal, Naal Xoy, Nal t’eel y Eh hu,  ha disminuido con el paso del tiempo. Foto: Gobierno de Yucatán
La siembra de variedades nativas como el Ts’íit bakal, Naal Xoy, Nal t’eel y Eh hu, ha disminuido con el paso del tiempo. Foto: Gobierno de Yucatán

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La milpa sigue siendo parte de la vida de muchas familias del interior de Yucatán, donde cultivar la tierra no solo representa una fuente de alimentos, sino también una práctica que ha pasado de generación en generación.

En Peto, ese conocimiento del campo ahora se encuentra con la investigación científica para buscar soluciones que permitan conservar esta forma de producción y hacer frente a los retos que enfrentan las comunidades.

¿Cómo buscan mejorar la producción de maíz nativo en Peto?

En las comisarías de San Dionisio y Dzonotchel, 17 productores locales participan en un proyecto respaldado por la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti).

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Foto: Gobierno de Yucatán

La iniciativa combina prácticas tradicionales con el uso de bioinsumos y productos para el control de plagas. También contempla talleres, elaboración de insumos, fertilización y la instalación de trampas para vigilar la presencia del gusano cogollero.

El proyecto trabaja con cuatro variedades nativas de maíz: Ts’íit bakal, Naal Xoy, Nal t’eel y Eh hu, cuya siembra ha disminuido con el paso de los años. 

¿Cuánto maíz produce una hectárea de temporal?

Uno de los retos está en el rendimiento. De acuerdo con el responsable del proyecto, Efraín Castillo López, docente de la Universidad Tecnológica del Mayab, la producción de maíz de temporal ronda los 800 kilogramos por hectárea.

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Foto: Gobierno de Yucatán

Esta cantidad puede resultar insuficiente para una familia de cinco integrantes, cuyo consumo anual, al considerar también la alimentación de animales y aves del solar, puede superar una tonelada. Por ello, el objetivo es obtener más grano de la milpa y favorecer el autoconsumo de las familias.

¿Qué prácticas están cambiando los productores yucatecos?

El proyecto también ha impulsado cambios en el manejo de las parcelas. Entre ellos está dejar de quemar los restos de los cultivos y conservar la cobertura vegetal para mantener la humedad del suelo.

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Foto: Gobierno de Yucatán

Los productores también trabajan en una mejor distribución de los cultivos y en el uso de fertilizantes orgánicos. La experiencia obtenida podría llegar a más personas, pues otros 25 integrantes de Sembrando Vida han mostrado interés en sumarse al proyecto.

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