Resumen y análisis automáticos realizados con Inteligencia Artificial
Tiempo de lectura:
—
¿Fue útil este resumen?
Este resumen y su análisis fueron generados con apoyo de Inteligencia
Artificial.
Aunque buscamos ofrecer claridad y precisión, pueden existir errores, omisiones
o
interpretaciones inexactas. Úsalo como guía rápida y consulta
la
nota completa para obtener el contexto completo.
Desarrollado por SACS
IA
La Premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú Tum, estuvo de visita en Mérida para participar en la Conferencia Internacional de Paz, evento organizado por la UADY, donde ofreció la conferencia “La juventud y su papel como constructora de paz”.
La guatemalteca, fiel a su estilo, habló de manera sencilla, pero clara, a las juventudes, no desde la reacción incendiaria, sino desde la experiencia y la calma que se acumulan con los años y en las batallas ganadas y perdidas.
La activista comenzó su mensaje dejando claro que, desde su perspectiva, las juventudes no son el futuro, sino el presente, y que desde este momento deben cuidar el camino que eligen.
Señaló que el mundo necesita sintientes humanistas y “dosis de humanidad todos los días”, puntualizó; para ello —dijo— es necesario tomar un camino claro, limpio y prodigioso en la vida.
La nobel de la paz recalcó la importancia de que las juventudes participen activamente en iniciativas y acciones que sumen al mejoramiento del entorno. Solo así, afirmó, podrán conocer la realidad que los rodea y sensibilizarse ante ella.
¿Por qué las juventudes deben cultivar su liderazgo?
Menchú Tum dijo que es importante que las juventudes cultiven su liderazgo desde ahora, porque eso les ayudará a tener una mejor perspectiva y, sobre todo, líneas claras de lo que se debe y no se debe hacer.
“Algunos de aquí serángobernadores. No hagan discursos que no puedan cumplir. Si son íntegros desde ahora, si luchan desde esta edad, sabrán en el futuro que es vergonzoso prometer cosas que no van a cumplir”.
¿Cuál es la importancia de cultivar las cualidades?
Recalcó que es fundamental que las juventudes descubran sus vocaciones para poder trabajarlas, pulirlas y cumplirlas.
“Yo no puedo envidiar la misión de alguien más porque es su misión, no la mía. Es importante saber cuál es nuestra misión en la vida”.
Continuó señalando que es necesario cultivar las cualidades que se tienen, pero, más importante aún, innovarlas constantemente para no estancarse en una misma época, década o año, ya que el mundo avanza muy rápido y, para cumplir la misión personal, es indispensable desarrollarse al mismo ritmo.
Asimismo, exhortó a las juventudes a mantener la curiosidad y la búsqueda constante de respuestas a sus dudas.
“Cuestionen, pregunten a quien crean que tiene la respuesta y, si no la hay, sigan buscando o busquen una solución ustedes”, dijo.
Explicó que ser conciliador de paz no es una tarea fácil. “¿Por dónde empezar?”, cuestionó. De manera coloquial, señaló que lo primero es conocer lo que sucede alrededor, es decir, en la familia; después, investigar qué ocurre en el barrio y qué problemáticas existen.
“No solo se trata de saber qué pasa en tu barrio, también de proponer iniciativas para solucionarlo y hacerlo extensivo a otros jóvenes interesados en resolver esas problemáticas. Así nacen los liderazgos”, dijo.
Finalmente, afirmó que quien influye en su familia puede influir en el barrio, en la comunidad, en el estado, en el país y en el mundo. Y así, sostuvo, es como se generan los cambios reales.