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Las leyendas de Yucatán pueden estar llenas de belleza, cultura y personajes que forman parte de la memoria de sus pueblos, pero no todas son historias que se cuentan para arrancar una sonrisa.
Cuando cae la noche y las conversaciones comienzan a girar alrededor de las antiguas historias que pasaron de abuelos a padres y de padres a hijos, también aparecen aquellos relatos capaces de provocar miedo y hasta poner la piel de gallina.
Entre esas historias se encuentra la de la Ekuneil o Serpiente Cola Negra, una criatura que, según una antigua leyenda de Cansahcab, salía del monte durante las noches para acercarse a las viviendas donde había mujeres que acababan de tener un bebé.
¿Qué es la Ekuneil y por qué causaba tanto miedo en Yucatán?
La tradición describe a la Ekuneil como una serpiente de tonos grises o color ceniza, con una característica que la hacía diferente de cualquier otra: una cola que terminaba en dos puntas.
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Las versiones sobre su tamaño cambian con el tiempo y según quién cuente la historia; algunas hablan de una serpiente de uno o dos metros, mientras que otras aseguran que podía alcanzar hasta cuatro.
Según estos relatos, la criatura permanecía en el monte, pero durante las noches se acercaba a las poblaciones cuando detectaba que alguna mujer estaba amamantando. Su objetivo no era atacar a cualquier persona que encontrara, sino buscar específicamente a las madres que acababan de tener un bebé.
La Ekuneil era descrita como una criatura silenciosa y ágil, capaz de subir por los árboles para desplazarse entre las ramas hasta llegar a los techos de las viviendas.
Una vez ahí, buscaba alguna abertura entre las paredes, los horcones, el techo o los bajareques que le permitiera entrar sin ser descubierta.
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El relato de Cansahcab cuenta que la serpiente aprovechaba principalmente la noche, cuando la madre dormía o se encontraba alimentando a su bebé.
De esta manera podía acercarse poco a poco hasta conseguir estar junto a ella sin provocar ningún ruido que alertara a la familia.
¿Cómo se alimentaba la Ekuneil de la leche materna?
Aquí es donde la leyenda adquiere su parte más perturbadora. Se cuenta que la serpiente introducía las dos puntas de su cola en las fosas nasales de la madre para hacerla caer en un sueño profundo.
Mientras la mujer permanecía dormida, la Ekuneil comenzaba a alimentarse de la leche de sus pechos, procurando no lastimarla para poder regresar nuevamente durante las noches siguientes.
Si el bebé despertaba y comenzaba a llorar, la criatura tenía otra forma de mantenerlo tranquilo: retiraba una de las puntas de su cola de la madre y se la acercaba al recién nacido para que la succionara.
Según la historia, el pequeño parecía estar alimentándose, pero la leche que necesitaba realmente estaba siendo consumida por la serpiente.
La leyenda cuenta que el peligro no terminaba con una sola visita. La Ekuneilregresaba una y otra vez a la misma vivienda para continuar alimentándose, mientras la madre comenzaba a perder la leche y el bebé mostraba señales de debilidad.
Foto: Unsplash.
Con el paso de los días, ambos podían llegar a un estado severo de desnutrición. El relato explica que la serpiente no los mataba de inmediato porque necesitaba conservar su fuente de alimento durante el mayor tiempo posible.
Si nadie descubría lo que estaba ocurriendo, la madre y el pequeño podían terminar muriendo mientras la criatura regresaba al monte, satisfecha y lista para continuar su recorrido.
¿Cómo intentaban evitar que la Ekuneil entrara a las casas?
En los relatos antiguos de Cansahcab también aparecen algunas formas de protección que las familias utilizaban ante el temor de que la serpiente llegara durante la noche.
Cuando había un recién nacido en casa, se procuraba cerrar cualquier agujero o rendija que pudiera servir como entrada y las mujeres mayores se turnaban para vigilar a la madre y al bebé.
También se cuenta que algunos campesinos colocaban ceniza alrededor de las viviendas para identificar las huellas que pudiera dejar la serpiente. Si encontraban algún rastro, podían seguirlo con la intención de localizar el lugar donde se escondía en el monte.
¿Quién transmitió la historia de la Ekuneil en Cansahcab?
Una de las versiones más conocidas en Cansahcab fue contada por Andrés Ciau Canché, un campesino maya-hablante de la localidad, quien explicó que conoció la historia por medio de su padre, Antonino Ciau.
Así, la historia pasó de una generación a otra y se sumó al amplio repertorio de relatos que forman parte de la tradición oral de Yucatán.
La Ekuneil no es una figura divina de la mitología maya, sino una criatura perteneciente al terror de la noche, esas historias que durante generaciones se han contado en los pueblos de Yucatán y que, al recordarlas, todavía pueden despertar miedo y poner en alerta a quienes las escuchan.