Los mayas ya sabían cómo aprovechar la lluvia: así diseñaban sus viviendas para cultivar
Una investigación del INAH descubrió que las antiguas comunidades mayas del norte de la Península aprovechaban la forma del terreno para controlar el agua de lluvia.
¿Por qué los mayas construían sus viviendas en las zonas más altas?. Foto: IA.
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Las casas de los antiguos mayas pudieron ser mucho más que un lugar para dormir y resguardarse. Una investigación del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) revela que la ubicación de las viviendas habría estado relacionada con una estrategia para aprovechar el agua de lluvia y favorecer la producción agrícola.
El hallazgo surgió a partir de los trabajos de salvamento arqueológico realizados durante las obras del Tren Maya, donde especialistas analizaron antiguos asentamientos del norte de la Península de Yucatán.
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¿Cómo descubrió el INAH esta relación entre las viviendas y el agua?
El estudio fue encabezado por el arqueólogo Carlos Matos Llanes y analizó cuatro asentamientos:
Tepakán, en Yucatán.
Bécal I, en Campeche.
Bécal II, en Campeche.
Bécal III, en Campeche.
Foto: INAH.
Para estudiar la distribución de estos sitios se utilizaron Sistemas de Información Geográfica (SIG) y modelos digitales del terreno obtenidos mediante tecnología LiDAR.
El análisis permitió identificar un patrón en la ubicación de las antiguas unidades habitacionales: las viviendas se encontraban en las zonas más elevadas del terreno, mientras que alrededor existían áreas bajas.
¿Por qué los mayas construían sus viviendas en las zonas más altas?
De acuerdo con los primeros resultados, la ubicación no habría sido casual. Las viviendas estaban rodeadas por zonas bajas y las inclinaciones naturales del terreno permitían dirigir el flujo del agua de lluvia hacia determinados espacios.
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En otras palabras, el paisaje podía funcionar como una especie de sistema natural para manejar el agua. El investigador explicó que las unidades habitacionales se ubicaban en los sectores más elevados y rodeados de bajos, aprovechando las pendientes naturales para controlar el flujo pluvial.
¿Qué cultivaban en los espacios alrededor de las casas?
Durante las excavaciones se localizaron agrupaciones de entre 30 y 40 estructuras pequeñas, separadas por amplios espacios sin construcciones.
Estos espacios llamaron la atención de los investigadores, pues podrían haber tenido una función más importante de lo que parece.
La hipótesis plantea que pudieron utilizarse como solares o huertos destinados principalmente a:
Cultivar alimentos para el autoconsumo.
Aprovechar el agua de lluvia que se concentraba en esas zonas.
Generar posibles excedentes agrícolas.
Complementar las actividades que se realizaban dentro de las viviendas.
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De esta manera, los espacios abiertos entre las casas pudieron formar parte de la organización productiva de las familias mayas.
¿Los mayas aprovechaban el terreno para producir alimentos?
Los primeros resultados apuntan a que las comunidades habrían adaptado sus actividades al paisaje en lugar de modificarlo por completo.
El agua de lluvia tendía a concentrarse en los espacios vacíos entre los grupos de viviendas, lo que pudo favorecer el desarrollo de cultivos.
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Esto plantea que la vida cotidiana de las familias mayas no se desarrollaba únicamente dentro de sus casas. Los espacios abiertos también pudieron ser fundamentales para obtener alimentos y aprovechar los recursos disponibles en el entorno.
El estudio forma parte de los trabajos de Salvamento Arqueológico del Tren Maya, coordinados por el INAH, y busca conocer con mayor detalle cómo estas comunidades organizaron su paisaje doméstico, manejaron el agua y produjeron sus propios alimentos.