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Entre ellos, destaca la práctica de elaborar pomadas con placenta humana, una tradición que mezcla elementos de la medicina maya con técnicas curativas naturales.
Doña Nicolasa Cen Manrique es una de las pocas mujeres que conserva este conocimiento en la región.
Foto: Irving Gil
Yo he visto que nazcan alrededor de 450 bebés. Esta es la placenta de los bebés; nosotros rezamos a todas las hierbas, oramos y agregamos todo. Licuamos la placenta y así sale la pomada.
Doña Nicolasa Cen Manrique - Partera
¿Cómo se elabora la pomada de placenta?
El proceso, explica doña Nicolasa, inicia con la recolección de la placenta tras el parto, siempre con el consentimiento de la madre.
Después, se realiza una limpieza durante varios días. Una vez seca, la placenta se muele y se mezcla con aceites y plantas medicinales, entre ellas:
Ruda
Albahaca
Guayaba
Hojas de naranja
Hojas de jícara
El proceso finaliza cuando se obtiene una textura cremosa.
Sirve para curar heridas, aliviar el dolor muscular y ayudar a cicatrizar. Sirve para curar todo; lo que hace es que ayuda a cicatrizar en poco tiempo.
Doña Nicolasa Cen Manrique - Partera
Foto: Irving Gil
La partera asegura, que ha preparado pomadas para familias de distintas partes del estado.
¿Cuáles son los usos curativos que se atribuyen a la placenta?
Según doña Nicolasa, la placenta es considerada un elemento sagrado que posee propiedades regenerativas y energéticas.
En su experiencia, la pomada ayuda para:
Cicatrizar heridas
Aliviar dolores musculares
Reducir inflamaciones.
Algunas mujeres la aplican tras el parto para favorecer la recuperación del cuerpo, mientras que en otras familias se usa para tratar golpes o quemaduras leves.
Foto: Irving Gil
Se requiere aprender a conservarla para que no se pudra. No hay que ponerla en el refrigerador, solo colocarla en dos litros de alcohol puro y dejarla reposar durante 30 días.
Doña Nicolasa Cen Manrique - Partera
Aunque la práctica carece de validación científica, su transmisión de generación en generación mantiene su valor dentro de la medicina tradicional y el simbolismo cultural maya.
En Yucatán, las parteras continúan siendo figuras de confianza en muchas comunidades rurales. No solo acompañan los partos, sino que también preservan saberes curativos y rituales de protección que forman parte de la identidad cultural maya.
Se les pide permiso a las mamás, y yo tengo como 50 placentas con las que haré las pomadas.
Doña Nicolasa - Partera
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A pesar de los avances de la medicina moderna, la pomada de placenta sigue siendo un ejemplo de cómo las tradiciones indígenas conviven con la ciencia, manteniendo viva una práctica que forma parte del patrimonio cultural intangible de Yucatán.