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En Izamal, la llamada Ciudad de las Tres Culturas, la espiritualidad prehispánica y la fe colonial no solo conviven, están literalmente una sobre la otra.
El Convento de San Antonio de Padua, uno de los más imponentes del continente, se alza majestuoso sobre las ruinas del templo maya Pap-Hol-Chac, utilizando incluso sus piedras originales.
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¿Por qué construyeron un convento sobre una pirámide?
La decisión no fue una casualidad ni una cuestión práctica. Fue una estrategia intencional: los frailes franciscanos, encabezados decidieron levantar un símbolo del nuevo orden religioso justo sobre el templo maya de Pap-Hol-Chac, la pirámide más alta de Izamal.
Así, el mensaje era claro, lo antiguo debía ser cubierto por lo nuevo, la nueva idea cristiana que se imponía sobre cualquier identidad indígena. Esta fusión de espiritualidad y poder se refleja en cada rincón del convento.
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¿Cuándo y cómo se construyó el Convento San Antonio de Padua?
Aunque la orden franciscana fundó el convento en 1549, no fue sino hasta algunos años después que comenzó su construcción formal, bajo la dirección del arquitecto Fray Juan de Mérida. Las obras concluyeron en 1562.
El diseño arquitectónico respondía al estilo típico de los conventos del siglo XVI:
Un gran atrio con cuatro capillas posas.
La iglesia principal.
El área del convento con su huerta.
Más tarde, un camarín.
Su escalinata monumental.
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El convento no solo impresiona por su historia, sino también por sus proporciones monumentales. Su atrio cerrado una gran explanada rodeada de arcos, tiene una extensión de 7,806.43 m².
Lo que lo convierte en el más grande de América y el segundo más grande del mundo, solo superado por la famosa Plaza de San Pedro en el Vaticano.
Se podría decir que es el alma de la construcción, ya que las piedras de la pirámide Pop-Hol-Chac fueron reutilizadas para construir el convento, y si observas con detalle los muros del edificio, todavía puedes ver rastros prehispánicos tallados en los bloques.
Es una fusión literal, arriba se alza un templo católico; abajo, vive la piedra ancestral que alguna vez sostuvo ceremonias en honor a los dioses mayas.
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Su ubicación también es clave, se construyó sobre la pirámide más alta deIzamal, lo que le permite dominar visualmente todo el paisaje.
Desde prácticamente cualquier punto del pueblo, la silueta del convento se impone entre los tejados amarillos, como un faro de piedra que conecta el cielo con la historia.