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Carolina Hernández: El botón del elevador que quizá has presionado toda tu vida… y no sirve para nada

¿Cuántas veces has presionado un botón que no hace nada? La respuesta dice mucho sobre cómo funciona nuestra mente.


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Copiar Liga
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Yo soy Carolina Hernández y esto es Sin Esdrújulas,
tu micro mini podcast en el que exscribo cosas que luego leo y luego tú me ves leer para que sientas que tienes el control…
Y hoy quiero que hablemos de eso.
Primero una pregunta simple:
¿Alguna vez has apretado varias veces el botón de "cerrar puertas" del elevador?

Tengo una mala noticia.
En muchísimos edificios ese botón no hace absolutamente nada.
Está ahí.
Pero está desactivado.

En muchos elevadores modernos, las puertas se cierran siguiendo un temporizador programado, independientemente de cuántas veces presiones el botón.
En algunos países, además, las normas de accesibilidad hacen que ese tiempo no pueda reducirse fácilmente para permitir que las personas entren o salgan con seguridad.

Entonces...
¿Por qué sigue existiendo?

Porque cumple otra función. No mueve la puerta. Te tranquiliza a ti.

Los psicólogos llaman a esto la ilusión de control, esa tendencia a creer que nuestras acciones influyen en resultados que, en realidad, dependen de otros factores.

Y por supuesto no solo pasa en los elevadores.

También pasa cuando actualizamos una página esperando que cargue más rápido o cuando le picamos varias veces el control remoto para que cambié más rápido de canal, o cuando abrimos una y otra vez el refrigerador esperando que, por arte de magia, aparezca algo nuevo o cuando abrimos WhatsApp 20 veces aunque sabemos que nadie ha escrito.

Nuestro cerebro prefiere hacer algo antes que aceptar que, por unos segundos, no tiene el control.

Y quizá eso explique muchas cosas más.

¿Por qué algunas empresas nos hacen llenar formularios larguísimos antes de tomar una decisión que ya estaba tomada?
¿Por qué tantos procesos burocráticos parecen pedir nuestra opinión cuando nadie piensa cambiar el resultado?
¿Por qué algunos gobiernos organizan consultas que no modifican el rumbo de una política pública?

A veces el objetivo no es darte poder. Es darte la sensación de que participaste.

Y ojo, eso no significa que nada esté en nuestro control, solo que la sensación de control puede convertirse en un sustituto del control real.

Y ese es el verdadero riesgo.

Al final, el botón del elevador no trata sobre un elevador. Trata sobre lo fácil que es confundir una acción con una decisión.

Y quizá esa sea una de las herramientas de poder más eficaces, no la de quitarnos el control, si no la de dejarnos apretar un botón que no está conectado a nada.

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