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Ir al psicólogo no debería ser el último recurso cuando los problemas ya rebasaron a una persona.
Para Eliana Margarita Guevara Peña, responsable del área de Salud Mental y Prevención de Adicciones en Tamaulipas, la atención psicológica debería asumirse como una parte habitual del cuidado de la salud, al grado de resumirlo en una frase: “Ir a terapia es canasta básica”.
La especialista considera que todavía persiste la idea de que una persona necesita atravesar una crisis, sufrir un problema grave o presentar algún trastorno para acudir con un profesional de la salud mental.
Su planteamiento es exactamente el contrario: no es necesario esperar a estar mal para buscar ayuda.
“No necesitas llegar a tener una crisis o alguna situación en particular. Yo creo que todos, en algún momento de nuestra vida, deberíamos de acudir con algún especialista”, explicó Eliana Guevara.
El planteamiento busca modificar la manera en que tradicionalmente se observa la terapia: no solamente como una respuesta ante una enfermedad o una emergencia emocional, sino como una herramienta para conocerse, aprender a manejar las emociones y enfrentar situaciones complicadas.
Guevara Peña recordó que durante años la salud mental estuvo rodeada de estigmas y que incluso buscar atención psicológica o psiquiátrica llegó a relacionarse equivocadamente con debilidad.
Para la especialista, esa percepción comenzó a cambiar con mayor fuerza después de la pandemia, cuando los problemas relacionados con el bienestar emocional se hicieron más visibles y comenzó a hablarse de atender la salud mental de manera similar a la salud física.
La vida cotidiana, explicó, incluye momentos de alegría que normalmente resultan sencillos de afrontar, pero también situaciones difíciles para las cuales no siempre se tienen las herramientas necesarias.
“Todos debemos de ir de manera indistinta”, señaló Guevara Peña.
Hay momentos, explicó, en los que una persona puede sentirse vulnerable, rebasada o simplemente no encontrar una salida ante determinada situación. Reconocer esa vulnerabilidad y solicitar apoyoprofesional también forma parte del cuidado personal.
El objetivo de la terapia tampoco consiste necesariamente en que alguien más resuelva los problemas.
Un profesional puede acompañar a la persona para encontrar alternativas y, sobre todo, ayudarla a desarrollar sus propias herramientas emocionales para afrontar las dificultades.
Incluso acciones aparentemente sencillas, como aprender técnicas de respiración consciente y regulación emocional, pueden convertirse en recursos para manejar determinados momentos de estrés o tensión.
Así como una persona puede acudir a revisión médica sin esperar a presentar una enfermedad grave, el planteamiento es comenzar a observar la atención psicológica también desde una perspectiva preventiva.
¿Qué señales pueden indicar que ya necesitas ayuda psicológica?
Aunque no es necesario esperar a que aparezcan síntomas graves, existen cambios que pueden indicar que una persona necesita buscar atención profesional.
Entre ellos, Guevara Peña mencionó perder las ganas de acudir al trabajo, comenzar a aislarse o experimentar pensamientos difíciles de manejar.
“Hay muchos, muchos signos de alarma que nos pueden decir que necesitamos atención psicológica o psiquiátrica”.
Otro elemento importante es observar cuánto está afectando el estado emocional a la vida cotidiana.
Dejar de realizar actividades que antes se hacían normalmente, tener dificultades importantes para dormir o no encontrar fuerzas para levantarse e ir a trabajar pueden indicar que el problema está interfiriendo con el funcionamiento diario.
La diferencia está precisamente en no esperar a llegar hasta ese punto.
Buscar acompañamiento cuando una situación comienza a generar preocupación, estrés o malestar puede permitir desarrollar herramientasantes de que el problema se vuelva más complejo.
¿Cuándo acudir con un psicólogo y cuándo con un psiquiatra?
Una de las dudas frecuentes es saber con qué especialista comenzar.
Guevara Peña explicó que, generalmente, la primera puerta puede ser la atención psicológica.
“Yo creo que la primera puerta que se debe tocar es la de una atención psicológica, terapia psicológica”.
A partir de esa valoración, el propio profesional puede determinar si existe la necesidad de acudir también con un psiquiatra.
Cuando una persona comienza a dejar de hacer actividades cotidianas, tiene problemas importantes para dormir, no puede levantarse para trabajar o su estado emocional afecta considerablemente su capacidad para desenvolverse, puede considerarse una valoración psiquiátrica.
Esto tampoco debe observarse como un fracaso de la terapia psicológica. Son áreas de atención diferentes que pueden complementarse dependiendo de las necesidades de cada persona.
El mensaje de Salud Mental en Tamaulipas apunta, finalmente, a modificar una pregunta muy común. En lugar de cuestionarse “¿estoy suficientemente mal para ir a terapia?”, la pregunta podría ser simplemente “¿me ayudaría hablar con un profesional sobre lo que estoy viviendo?”