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Un equipo multidisciplinario de científicos se prepara para aplicar una tecnología de vanguardia en uno de los monumentos más emblemáticos del mundo: El Castillo en la zona arqueológica de Chichén Itzá, en Yucatán.
El proyecto cuenta con el aval del Consejo de Arqueología del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y reúne a investigadores de la UNAM, así como de universidades y laboratorios de Estados Unidos.
¿En qué consiste la tomografía con muones que se aplicará en El Castillo?
La tomografía con muones es una técnica de que aprovecha partículas subatómicas que atraviesan de forma natural grandes volúmenes de piedra, con la que los científicos pueden detectar cavidades, rellenos o anomalías internas sin alterar el monumento.
De acuerdo con el investigador principal del proyecto, Edmundo García Solís, esta tecnología permite explorar profundidades prácticamente ilimitadas, lo que la convierte en una herramienta ideal para analizar pirámides de gran volumen como la de Chichén Itzá, que mide cerca de 55.5 metros por lado y 30 metros de altura.
En 2016, un equipo de la UNAM aplicó una tomografía de resistividad eléctrica que sugirió la posible existencia de un espacio adicional. Sin embargo, los datos obtenidos no fueron concluyentes, lo que abrió la puerta a nuevas investigaciones con tecnologías más avanzadas.
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¿Podría esta tecnología confirmar la existencia de una tercera cámara?
Para identificar si dentro de la pirámide hay espacios donde la piedra no sea igual que en el resto de la estructura, se van a colocar dos aparatos especiales dentro de los túneles que ya existen, que funcionan como detectores de partículas que llegan desde el espacio.
Foto: INAH
Si en alguna zona pasan más partículas de lo normal, eso podría significar que hay una cámara escondida. El estudio tomará varios meses porque estas partículas llegan poco a poco y se necesita tiempo para reunir datos y resultados confiables.
Si se comprueba que hay un espacio oculto dentro de la pirámide, esta tecnología ayudaría a saber dónde está y qué tan grande es. Los arqueólogos podrían confirmar o descartar teorías como la idea de que una parte más antigua de El Castillo pudo haber sido la tumba de un gobernante maya.